Cuando lo mejor es no buscar al mejor

En mi experiencia de hace algún tiempo preseleccionando personal para trabajar en empresas privadas tuve la inmensa suerte de encontrarme con casi de todo. Mi vocación de aprender de cualquier situación me mantuvo en alerta y con la ilusión del primer día incluso ante casos que invitaban a la frustración. No por no encontrar personas adecuadas a los perfiles demandados (que también pasaba) sino por las dificultades para que algunas empresas contrataran a personas perfectamente válidas para los puestos ofertados, a pesar de enviarles a gran cantidad de candidatos. Tenían expectativas superiores a su definición de perfil del puesto.

Es fácil pensar que en una situación de dificultad económica como la que arrastramos desde hace cuatro años, con más de cinco millones de parados actualmente, muchísimos de ellos con gran preparación y experiencia, es muy fácil encontrar potenciales empleados. A nadie se le escapa que con la crisis hay menor demanda de trabajo, provocando exceso de oferta de trabajadores. Hay millones de personas con gran cualificación deseando acceder a un puesto de trabajo. Y por la, a veces cruel, ley de la oferta y la demanda, si hay exceso de oferta…

En este marco nos encontramos con un escenario de casi sacralización del empleo. Conseguir un puesto de trabajo es el nuevo “El Dorado” anhelado por todos. Ya no se aspira a ocupar un puesto para el que estamos preparados y para el que nos hemos formado, no, ahora se aspira a (casi) cualquier puesto. Las empresas lo saben y muchas de ellas se aprovechan de esto, pensando que van a beneficiarse. No es así.

En un proceso de selección no se debe nunca buscar al mejor en todo. Este es un error habitual entre los empresarios que buscan y seleccionan directamente a sus empleados. La lógica es simple, “si es muy bueno en todo será mejor porque podrá hacer aquello que necesito con creces…” Puede ser, o no, pero no es lo más inteligente.

No busques al mejor en todo, busca al mejor para el puesto que necesitas.

Buscar al crack para desempeñar un puesto inferior al que está preparado nos lleva al subempleo. Estamos derrochando recursos. Antes, suponía pagar un mayor salario, por la mayor cualificación. Actualmente, con la reducción de salarios que se produce por la equiparación, a la baja, con los de menor nivel, ya no es tan importante.

No busques al mejor en todo, con mejor curriculum, con varios master, con amplísima experiencia en múltiples campos… busca al mejor para el puesto que necesitas. Y, muy importante, el que mejor encaje en tu proyecto y se identifique con él. Esto es lo más difícil.
Define de forma concreta el perfil del puesto que necesitas cubrir en tu empresa y busca un profesional acorde a él. También es cierto que algún extra no viene mal, pero sin perder la perspectiva.

Un empleado es un compañero de viaje, que deberá esforzarse contigo para lograr el objetivo común de sacar tu proyecto adelante.

Debemos entender que un empleado es un compañero de viaje, alguien que deberá estar en las situaciones buenas y en las más duras, esforzándote contigo, empresario, para lograr el objetivo común de sacar el proyecto adelante.

Tú decides, ¿con quién quieres compartir tu viaje?

Como siempre, espero tus comentarios.
Saludos,
Sergio

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