Acelerando el motor de tu negocio

Tienes una gran idea de negocio, la mejor que has tenido nunca. Sabes que la idea no lo es todo, pero es una gran idea. La has comentado con varias personas del sector, con profesionales, incluso con potenciales competidores. Tu idea no sólo les ha gustado sino que han hecho interesantes aportaciones y constructivas críticas. Todo ese feedback recibido ha ayudado a completar y mejorar el proyecto, que ha ganado en solidez.
Esto va por buen camino.

Has definido el modelo de negocio que quieres desarrollar. Es robusto, coherente, tiene consistencia y sus elementos se complementan. Además, es escalable, permitiendo el crecimiento en el tiempo sin perder vigencia.
Has pensado y redactado un Plan de Negocio (Business Plan), te ha hecho reflexionar y modificar diversos aspectos que no habías contemplado, mejorando tu proyecto. Y hasta has introducido la metodología Business Model Canvas.

Caminas por el mundo envuelto en una nube de ilusión, esperanza y muchas ganas de hacer grandes cosas.

¿Lo tienes todo? pues a por los inversores.
Cuidado!, son huesos duros de roer. El dinero no crece de los árboles y cuesta mucho ganarlo. Hay que convencerlos de que tu propuesta es un gran negocio, viable económica y técnicamente, que tiene una gran proyección y, sobre todo, muy rentable. El inversor podrá recuperar su inversión de forma segura y en un plazo aceptable.
Tras varias reuniones, tenemos un inversor interesado en el proyecto. ¡Bien!

Todo va sobre ruedas. La idea convertida en un proyecto, con un sólido modelo de negocio y con financiación suficiente para llevarlo a cabo. Para un emprendedor este momento del proceso del emprendimiento es muy gratificante. Todos los esfuerzos, las noches sin dormir, las horas dedicadas con la máxima ilusión al proyecto de tu vida están dando sus frutos. Has sembrado y estás empezando a recoger parte de la cosecha, aunque pequeña aún.
Estamos en la línea de salida, con el motor a punto y el depósito a rebosar de combustible. Nada ni nadie nos puede parar.

Pero ahora empiezas, de verdad, a emprender. Es el momento de abrir las puertas de tu negocio y salir a la calle a gritar:
– “¡Eh! ¡Estoy aquí y tengo lo que necesitan. Entren a comprar!

Estamos en la línea de salida, con el motor a punto y el depósito a rebosar de combustible.
Nada ni nadie nos puede parar.

La fase inicial de formación, de búsqueda de información, de maduración de la idea, de encuentro con otros emprendedores, es un periodo muy agradable, agotador, pero muy positivo. Caminas por el mundo envuelto en una nube de ilusión, esperanza y muchas ganas de hacer grandes cosas.

Ya has pasado de idea a negocio, de proyecto a realidad. De ti depende que esa realidad sea lo más parecida posible a la que planeaste. De ti depende que sigas siendo emprendedor y no solo empresario. De ti depende que sigas envuelto en ilusión, esperanza y ganas de hacer cosas.
Si escoges esta opción, entrarás en otra etapa que puede ser más grata aún que la inicial. Estarás acelerando el motor de tu negocio a la vez que disfrutas de ello.

Es cierto que existe la posibilidad de que no salgan las cosas todo lo bien que te gustaría. Existen infinidad de factores que afectan al desarrollo de un proyecto empresarial y a su puesta en marcha como negocio. Pero ahí es donde debes sacar lo mejor del emprendedor. Analizar, aprender, ajustar, reinventar, innovar…

Estoy seguro de que te irá muy bien. ¡Suerte!

Saludos,
Sergio

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