Empleados o emprendedores: Indios contra vaqueros

indios_contra_vaqueros_mprende.esEmprender está de moda. Lo hemos dicho varias veces y lo oímos cada vez más y por más medios. La imagen que tiene la sociedad del “emprendedor” está evolucionando y toma diferentes formas según con quien hables, aunque la mayoría tienen una opinión favorable.

Antes

Hace años, cuando los índices de paro eran mucho menores (en comparación con los actuales) y había trabajo, emprender era para “locos o visionarios”, o para los que no servían para trabajar a las órdenes de otra persona, o para aquéllos con ideas e inquietudes que no saciaban como empleados, o para personas que buscaban una “aventura” en el mundo empresarial. Generalmente, emprender era un opción, no una obligación. En cualquiera de los casos, emprender estaba íntimamente ligado al concepto de empresa. El emprendedor, con el tiempo, pasaría a ser irremediablemente un empresario. Y la imagen pública de los empresarios era tan negativa, casi, como la que tienen ahora.
En esos tiempos de bonanza económica, los objetivos eran otros, encontrar un buen trabajo no era tan difícil, había infinidad de oposiciones a la Administración Pública, el turismo no iba mal y la construcción, qué te voy a contar… Muchos se preguntaban, “¿emprender, para qué?, si hay trabajo y sin preocupaciones”.

El emprendedor

Pero el cuento ha cambiado. Ahora se produce un hecho curioso: El emprendedor está muy bien visto, pero el empresario (evolución natural del anterior) no goza de tanta “popularidad”…
En este clima de mayor cariño a los emprendedores alabamos las magníficas características de éstos otorgándoles, además, desde las más altas instancias del Gobierno, el poder de acabar con la crisis.

El empleado

Por otro lado, aparece un cierto lado oscuro de la situación del empleado por cuenta ajena. Algunos empiezan a “quejarse”, directa o indirectamente, de las supuestas facilidades de estos trabajadores, al compararlos con los sufridos empleados por cuenta propia. Parece que si estás contratado y tienes nómina a fin de mes vives tranquilo y sin preocupaciones, mientras los emprendedores deben buscarse las lentejas por sí mismos.

Indios contra vaqueros

El artículo “No disparen al freelance“, que compartimos en nuestra página en Facebook, se produjo un interesante intercambio de opiniones, también en Twitter, alguna de las cuales da nombre a este post. En dicho artículo se diferencia entre “emprendedor por necesidad” y lo que llaman “emprendedor vocacional“, defendiendo el sacrificio del segundo sobre el primero. Decía Leandro Capece en un comentario: “Al final los asalariados tendremos que acabar pidiendo perdón en público, o algo. Se está polarizando esto de la emprendeduría y empieza a parecer el oeste: indios contra vaqueros…” Y en gran medida comparto su percepción.

El emprendedor está muy bien visto, 
pero el empresario (evolución natural del anterior) no goza de tanta “popularidad”

Estoy de acuerdo en que parece un debate entre indios y vaqueros, como denuncia. Además, me parece estéril y algo superficial en muchos de los argumentos. No creo que sea cuestión de que sean unos mejores que otros per sé. Dependerá de las personas que hay detrás, de su profesionalidad, su entrega, su implicación, su esfuerzo…
Un caso similar es el de los funcionarios. Es un colectivo necesario y en el que no todos son unos gandules que desayunan tres veces y siempre miran con mala cara, como si te hicieran un favor al atenderte. No es el colectivo, es la persona.

Tanto entre los empleados por cuenta ajena, como autónomos, emprendedores, empresarios, funcionarios… hay buenos y no tan buenos profesionales. Y creo que hay que ser honestos y defender a todos en su justa medida.
Hay que fomentar el emprendimiento y ayudar a los emprendedores, pero a el emprendimiento por opción y no por obligación.

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Saludos,
Sergio

4 Responses to Empleados o emprendedores: Indios contra vaqueros

  1. Sonia says:

    Muy buen post, me ha encantado :-)

    Siempre que se emprenda por opción, por vocación, porque quieres desarrollar un proyecto, debería ser apoyado por las instituciones. Muchas veces los problemas de que los proyectos escritos se queden sólo en eso es la poca financiación inicial para poder ir hacia delante con ello. Ayudas iniciales que se reciben tarde, mal y nunca y a veces ni aparecen.

    La imagen de empresario individual tal como se planteaba antes ya no aparece a ojos de las personas como un “ser malvado”, sino como un profesional que busca su futuro emprendiendo en sus propios proyectos.

    En cuanto a qué trabajo es el adecuado: depende de la visión de éste y del proyecto que tengas planteado para tu futuro profesional, que exige también elegir entre las opciones que existen. No pienso que haya uno bueno y seguro, y otro malo.

    Es diferente ser tu propio jefe a tenerlo, a veces como emprendedor y autojefe puedes exigirte por obtener ese reconocimiento profesional que obtiene un empleado. Y el empleado por cuenta ajena busca otro tipo de reconocimiento por ascensos. Y el funcionario que su labor en la Administración sea valorada como parte del eslabón. Todos en realidad buscamos satisfacción en el trabajo, de ahí que no deba diferenciar ningún tipo de trabajo.

    (@pensadoramadrid)

    • Hola, Sonia.
      Muchas gracias.
      Siempre es mejor emprender por vocación que por necesidad, los resultados son mejores. También creo que, como dices, todos buscamos (o deberíamos buscar añado) la satisfacción en nuestro desarrollo profesional. Eso nos hace buscar ser mejores y progresar.
      Ojalá sea la norma esta búsqueda de la excelencia en todos los ámbitos. Aunque aún falta un poco, ¿no crees?.
      Saludos y gracias por participar en este blog.
      Sergio

  2. Leandro Capece says:

    Buenas Sergio,

    Muy buen post, estaba buscando un hueco para darte mi opinión pero no paro mucho.

    En primer lugar agradecerte el haber plasmado las reflexiones compartidas del otro día en este post en el que además metes algún factor más (el funcionario) que también merece una reflexión.

    Me gustaría aportar o complementar algunas reflexiones.

    Ahora mismo creo que se está dando un impulso desde la administración a la emprendeduría supongo que por diversas razones (puede que hasta alguna positiva) entre las que me temo (llámame malpensado) que destaca una idea básica: un emprendedor es en primera instancia y sobre todo un desempleado menos y un cotizante más del (sangrante) régimen de autónomos.

    En torno a este impulso de la administración se aglutinan un montón de impulsos más de múltiples instituciones (muchas de las cuales no se sabe para qué existen) que organizan mil jornadas, ferias, encuentros, etc para vender la idea de que emprender es estupendo y la solución a todos los problemas.

    Estos mensajes sumados a un montón de blogs, foros, cuentas de tuiter y gurús del conocimiento van conformando la idea de que el emprendedor es el poseedor único de la ilusión, la creatividad, el conocimiento, el compromiso, la dedicación y lo que se te ocurra…. y la paz en el mundo.

    Hasta ahí no habría demasiado problema, los problemas empiezan cuando la gente compra de manera masiva esa idea y empiezan a aparecer emprendedores debajo de las piedras (de repente el panadero, el fontanero y todo el mundo es emprendedor) y muchos de ellos creen que están por encima del bien y del mal y que constituyen una estirpe superior del mercado laboral / profesional.

    Ahí es cuando la hemos liado. Ya tenemos creada la burbuja de la emprendeduría (y de burbujas sabemos un rato) que explota vía frustración cuando los emprendedores descubren que esto no es mágico o cuando la visión idealizada de su rol en la calle choca con la cruda realidad cuando interactúan con el resto de la sociedad.

    La idea de que el emprendedor es estupendo se integra, además, en una estructura de arquetipos según la cual:
    – el empresario es un parasito chupa sangre que no inventa nada, que solo copia y que se aprovecha de todo el mundo para su beneficio. Que llega el último y se va el primero.
    – el asalariado (lo confieso, yo soy uno, lo siento) no tiene compromiso, imaginación, ilusión ni nada por el estilo y se limita a cumplir su horario y escaquearse cuando no lo ve el jefe.
    – el funcionario (lo peor, de lo peor) no llega ni a nivel de asalariado en empresa privada porque ni cumple su horario y se escaquea con o sin jefe (ah! pero tienen jefe?). De valores ni hablemos, pura escoria, buf!

    Al final no hay magia, no hay buenos ni malos, no hay indios ni vaqueros, sólo hay como dices personas. Todos conocemos casos de buenos y malos profesionales en todos los colectivos.

    Las ideas preconcebidas y los modelos teóricos o ideales en uno u otro sentido sólo son barreras.

    Me temo que me ha quedado un “contra-post” muy extenso y que en muchos ejemplos me paso de frenada (a veces llevo los ejemplos al extremo, manías de auditor me temo), lo siento.

    Saludos

    • Hola, Leandro.

      Comparto tu opinión y así lo he manifestado varias veces en este blog: en gran medida, para las Administraciones un emprendedor es “un desempleado menos y un cotizante más”. Es un error.
      El emprendedor no es “una estirpe superior” en el ámbito profesional ni muchísimo menos. Ni es el “poseedor único” de nada. Quien venda esa idea debería hacérselo mirar. Sin embargo, sí creo que es cierto que un emprendedor tiene características que no se dan en alguien que no es emprendedor.
      Pero el error está en pensar que lo contrario de ser emprendedor es ser empleado. No podemos separar como agua y aceite al emprendedor del empleado, olvidando que un emprendedor puede ser empleado a la vez y viceversa. El tipo de contrato no hace más o menos emprendedor a un profesional. Recordemos el caso de los intraemprendedores, son emprendedores dentro de las organizaciones, es decir, empleados. En este artículo se habla de esta figura.
      Los estereotipos, arquetipos o generalizaciones fáciles no nos llevan a ningún sitio. Un fontanero no es mejor ni peor por ser emprendedor y haber montado su empresa que por trabajar por cuenta ajena en una empresa que no es suya.
      Emprender debería ser una opción nunca una salida.

      Muchas gracias por tu “contra-post”, como dices, y por dar pie a esta entrada ;-)
      Saludos,
      Sergio

Comentarios

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