Cuando eres tan experto que no sabes nada más…

Ante la gran competencia existente entre personas con gran cualificación en el mercado de trabajo, los profesionales de RRHH recomiendan especializarse, focalizar la estrategia formativa y profesional hacia una disciplina o área de conocimiento concreta.
También recomiendan que seamos expertos en lo que hacemos. Debemos conocer mejor que nadie nuestro campo de actuación.
Esto se consigue con formación específica y mucho esfuerzo y motivación. La experiencia también ayuda y mucho.

Estoy de acuerdo. Es una buena estrategia de mejora de nuestra empleabilidad. Especializarnos y convertirnos en verdaderos expertos en nuestro ámbito nos situará en una mejor posición frente a nuestros competidores que, en un mundo globalizado, son muchos y muy buenos.

Pero el problema surge cuando nos esforzamos tanto en ser tan expertos en algo que dejamos de saber del resto.
Nos especializamos tanto que perdemos el interés por otras materias, por otros temas que pueden ser interesantes profesionalmente. O, simplemente, no tenemos tiempo para investigar otras áreas. Estamos cerrando puertas a otras vías que pueden salvarnos en un momento dado. Un momento como éste.

Parafraseando el famoso refrán: “No es más sabio el que sabe mucho de una cosa sino el que sabe un poco de muchas cosas” yo lo cambiaría por:
No es más sabio el que sabe mucho de una cosa sino el que sabe mucho de una cosa y, además, un poco de muchas cosas.”
La opción de saber mucho de muchas cosas la vamos a dejar para otra ocasión.

Creo que es muy recomendable tener las ideas claras y gran amplitud de miras en nuestra estrategia laboral y profesional. Si nos estancamos en nuestra súper especialización, si no somos capaces de ver más allá de nuestro campo en el que somos expertos, podemos sufrir una gran debilidad. La debilidad de ser rígidos ante cambios en las necesidades del mercado laboral. Rígidos ante nuevos requerimientos de los puestos de trabajo, adaptados a la nueva situación socioeconómica.

En definitiva, no nos hundamos en nuestra especialización. Tratemos de tener los ojos bien abiertos a otras propuestas y opciones de formación, de conocimiento. No se trata de saber mucho de todo, de ser expertos en todo. Se trata de saber de nuestro campo experto, sí, pero haciendo que ese campo sea flexible ante nuevas entradas. Ser polivalentes, aunque no “chico para todo”. Y, por supuesto, estar abiertos al mundo, no cerrarnos ante nuevas posibilidades, porque nada es definitivo.

Es un tema controvertido y muchos no estarán de acuerdo conmigo. Si eres uno de ellos, por favor, compártelo escribiendo un comentario. Lo agradeceremos todos, yo el primero.

Saludos,
Sergio

2 Responses to Cuando eres tan experto que no sabes nada más…

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